| ¿Por qué nuestra investigación? |
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Según la Organización Mundial de la Salud cada año en el mundo mueren cerca de 11 millones de niños menores de 5 años, principalmente debido a enfermedades infecciosas tales como neumonía (19%), diarrea (18%), infecciones graves neonatales (10%) y malaria (8%). La desnutrición está presente como causa subyacente hasta en el 60% de estas muertes.1, 2 Muchos de estos pacientes fallecen en el área rural y en los suburbios urbanos, con índices muy bajos de acceso a los centros de atención médica y dependientes de las condiciones socioeconómicas y de salubridad de la región. Para la mayoría de ellos el acceso a la UCIP es inexistente y su atención queda en manos de personal sin entrenamiento especializado y con recursos inadecuados3. Mueren entonces a causa de deshidratación, hipoxemia y sepsis, situaciones prevenibles y recuperables con un direccionamiento racional de los recursos económicos a la suplencia de las necesidades básicas y a la atención primaria, tal y como se propone en la Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI) 4, 5, 6, 7 En el contexto de la morbi–mortalidad en UCIP la sepsis sigue ocupando uno de los primeros lugares en importancia. La Campaña Sobreviviendo a la Sepsis8,9 , mediante la Declaración de Barcelona10, 11, es contundente al plantear la necesidad de conocer las características particulares de cada región y hace un llamado a los profesionales de la salud y sus organizaciones, a los gobiernos, agencias de salud y al público en general, para reconocer que la sepsis es una de las mayores causas de morbilidad y mortalidad, que genera una gran carga económica y social en las comunidades y que por esto se deben desarrollar estrategias globales de acción, basadas en evidencia sólida frente a esta enfermedad, a la luz de las necesidades individuales de los países, asegurando una educación continuada y un apoyo logístico adecuado a los profesionales encargados de tratar a estos pacientes. Desafortunadamente en Colombia no contamos con estudios serios que dimensionen las características epidemiológicas más relevantes del comportamiento local de la sepsis en niños y esto entorpece los procesos de planeación y abordaje terapéutico, necesarios para impactar en forma positiva su evolución. Desconocemos pues la incidencia de la enfermedad en nuestra población, no sabemos cuál es la forma de presentación usual una vez llegan a la UCIP ni qué proporción de los niños que la padecen mueren; y a pesar de contar con más de 30 UCIP y sus respectivos apoyos de laboratorio clínico, ignoramos cuáles son los gérmenes que con mayor frecuencia se relacionan con la sepsis en nuestro territorio. 1. Bryce J, Boschi-Pinto C, Shibuya K, Black RE. WHO estimates of the causes of death in children. Lancet 2005; 365: 1147–52 |
